¡¡¡Qué difícil todo!!!

¡¡¡Qué difícil todo!!! ¡¡¡No llego, no llego!!!!

 

Frases que oigo reiteradamente a medida que avanza septiembre.

 

A raíz del anterior post Planifica objetivos. Ellos también tienen qué decir recibí algunas consultas, unos pocos desahogos, pero sobretodo preguntas sobre cómo mantener el orden en las rutinas al principio del curso. La sensación de lo difícil que es hasta que la rutina está establecida, es una percepción muy extendida.

 

Muchos papas se preocupan por tener las cosas en su sitio la primera semana, y se centran principalmente en los horarios, aunque aviso, el regresar a la temida rutina cuanto antes, no es sinónimo de estabilidad o tranquilidad en el hogar, ya que los horarios no son los únicos que remueven la emoción en un niño, y tampoco en un adulto.

 

Este artículo va dedicado a ti papá, a ti mamá, a vosotros que sois fuente y cobijo; a vosotros que sois dadores sin condición, y que también necesitáis, de descanso, de mimo, de escucha y comprensión.

 

Hace ya días que hemos olvidado el mimo del descanso vacacional, hasta nos vamos olvidando de las primeras sensaciones tras las vacaciones, juntarse con los amigos, el inicio de la escuela, como decía en el primer post de este septiembre, las expectativas… ¡Es tremendo todo!

 

Los peques de la casa están desbocados de emociones, muchos de ellos viven con ilusión el enfrentarse a los nuevos retos, lectoescritura el primero de ellos o al menos el que muchos adultos tenemos en mente; el nuevo curso, el “me han contado que este año es muy difícil”. Y mientras, los papás en casa tratando de apaciguar el alboroto, el nuestro, el de ellos, el de la casa en general.

 

¿Qué es lo mejor para ellos, entonces? Pues lo mejor para ellos, es que vosotros os mostréis en calma, lo que mejor les sienta, es que se sientan pensados, acogidos y sentidos por vosotros.

 

¿Por qué?, porque bastante tienen con enfrentarse a la emoción del día a día, a nuevos aprendizajes, a nuevas relaciones y formas de comunicación (no se le habla igual a la maestra que al niño que te cae bien, que aquel que temes porque aún no controlas o no entiendes bien sus reacciones).

 

Así que llegan a casa a su entorno seguro, a su reino y qué hacen, pues todo aquello que no han podido hacer en la escuela, vivirse con placer y disfrutar de darse el gusto de complacerse con el juego, con la tele, pero todos y cuando digo todos me refiero a cada uno de los niños que existen en el mundo, TODOS desean estar junto a los suyos y se pegan a nosotros, nos tocan, nos besan, nos abrazan, nos persiguen mientras hacemos tareas, algunos no paran de hablar y explicar, otros simplemente están ahí pegaditos, cada uno con su personalidad pero todos con el mismo deseo “mamá, papá, por favor, recoge toda esta maraña que siento y ponle un poco de orden, escúchame, devuélveme tu opinión sobre lo que crees que siento, pero sobretodo aprétame fuerte, bésame y dime que es normal sentirse así”, eso es lo que en su lugar más íntimo pretenden decirnos a base, a veces de tirarse al suelo y lloriquear porque no les hacemos “el caso que necesitan”.

 

A nosotros los adultos tampoco nos sobra el tiempo tras regresar de trabajar, porque mantener el ritmo de una casa es muy difícil hay mil compromisos laborales y sociales, y apenas tenemos espacio para respirar nosotros como para atender toda la maraña que nos traen y es mucho más fácil posponerlos a ellos, tal y como nos posponemos a nosotros mismos.

 

A medida que voy escribiendo se me van poniendo los pelos de punta, me confieso una auténtica adicta a mi trabajo y he llegado a hacer auténticas barbaridades por tirar adelante proyectos, retos y pasiones. Desde que soy madre, aunque me cuesta mantener el foco, decidí no posponer a mi hijo como me pospongo a mi, os confieso que no siempre lo consigo, y cuando tomo distancia de esa maraña que yo soy, soy más capaz de poner conciencia y respeto por mi y mi tiempo.

 

Mantener el orden en las rutinas al principio del curso, pasa por que nos invada la sensación de tener las cosas organizadas y bajo control “al cerebro le gusta el orden” ¿recuerdas?, pues a la emoción le gustan los espacios en calma.

He decidido compartir en este post más personal a qué cosas recurro cuando tengo esa sensación de Wonder Woman frustrada que no puede atender todos los frentes que se le avecinan, sensación que vivo sobretodo en septiembre por encender los motores del curso.

 

Si estoy muy agobiada por todo lo que debo hacer, me levanto muy temprano los primeros tres días de la semana para “ordenar” toda mi maraña, y domar los caballos desbocados. Hay quien le funciona respirar, meditar, hacer yoga, pasear… Yo soy feliz a primera hora con un cacao y mis planners o libretas a mi alcance. Bolígrafos, Tippex y subrayadores fosforitos para ir trazando todo lo que os voy a contar.

 

  1. Planifico con antelación todos los eventos, objetivos y aspectos importantes de mi casa y mi trabajo a ser posible de todo el año, sí sí, de todo el año!!! y luego reflejo cada mes en el plan del mes, aquello que debo hacer cada semana para conseguir objetivos o cumplir con las fechas, etc. El despliegue es importante pero al menos tengo la sensación de tener escrito aquello que en la cabeza me ocupa un gran lugar, y hace que me sienta tranquila y funcionando en modo crucero durante las semanas trazadas. Lo que se traduce en menos nervios, un gran número de cosas ordenadas y tiempo para atender el vaivén del día a día.

  2. Me marco un horario dentro de la semana para “no hacer” y dejarme sorprender. ¿Qué significa esto? Pues como muchos os planteáis las extraescolares de todo el año y otros os encajáis el ir al gimnasio, el planificar también el día o rato de “no hacer” para mí se ha vuelto sumamente importante; dejar ese tiempo en blanco para hacer aquello que desees que no tenga que ver con el trabajo por favor, ni con las obligaciones de la casa, ni con las del colegio. Apúntalo y respétalo. Ese espacio en blanco eres TU, tus deseos y tus pasiones. Puedes incluso compartir ese momento y dejarte ver por tus hijos disfrutando de algo que te gusta, compártelo con ellos, seguro que se suman a tu emoción; y si no sabes qué hacer siéntate y observa a tus hijos, míralos mientras juegan, participa si te apetece, sal a la naturaleza y déjate sentir, o túmbate a mirar las musarañas, coge un libro sin tener la obligación de terminarlo, o lo mejor…. escucha música y baila!!!

  3. Planifico mis comidas, alimentarse bien es esencial, y al menos una vez al día me doy un capricho (saludable si es posible). Así que prémiate por todo lo que haces, bien o mal, sólo por hacer y seguir hacia delante mereces un pequeño placer.

  4. Comparto algo cada día, trato de entablar conversación más allá de mi trabajo o de la casa y la familia, lo mío me cuesta a veces. Prueba a conversar con alguien que conozcas, con tu pareja, o bien entabla conversación con un desconocido en la cola del súper mismo.

  5. Medito, escucho música con calma, respiro de forma consciente . Por favor RESPIRA, en estos momentos y aún teniendo presente que soy Logopeda, da igual si lo haces rápidamente, da igual si sientes tu respiración entrecortada, no importa si es profunda, simplemente respira y escúchate, como pasa el aire por ti, cómo lo entregas, cómo llega esa respiración a cada rinconcito de tu cuerpo y de tu ser.

  6. Mantengo la calma.  Hay una frase que me repito cual mantra: VIVIR, SIGNIFICA VIVIR LA VIDA. Relativizo las urgencias desde que esta frase me acompaña, es urgente que esté todo en su lugar, por qué no he podido terminar una tarea, me he planificado mal, he sido poco realista o no he incluido espacio para todo lo demás que sucede cada día en mi vida.

  7. Y cuando creo perder los nervios, tomo distancia, doy un paso atrás y observo la situación; planteáte las siguientes preguntas ¿es tu pequeño quien ha desencadenado ese estrés?, ¿qué más te ha sucedido en el día? ¿y en el suyo?, conversa con tu pequeño, los niños suelen ser empatía pura así que es mejor ser transparente “yo también estoy nerviosa, también hecho de menos… tu necesitas… y yo necesito…, ¿podemos llegar a un acuerdo?” Recuerda que el lenguaje, la comunicación es una gran herramienta para relacionarte. ¡Hazlo! Desde el respeto y el amor que tu mereces, desde el respeto y el amor que merecen ellos. Y si aún así pierdes los nervios… Pídete perdón, perdónate y repara. También eres persona.

 

Y si además en todo momento tus hijos están presentes… servirás de un gran ejemplo para el hecho de mostrar que la vida no son solo obligaciones escolares/laborales, éstas son importantes porque es el motor que todos andamos, pero ese motor no tiene sentido si no da respuesta a la parte más esencial de nosotros VIVIR LA VIDA, y apreciar todo lo que en ella sucede. ¡Disfruta y date placer!

 

 

La semana que viene, os traigo más tips sobre organización, por si os pueden ser de utilidad para… mantener la calma. El primer trimestre siempre es difícil, la adaptación escolar se tenga la edad que se tenga remueve muchas emociones, planificar y organizar es necesario, pero vivir tu vida siendo consciente qué necesitas en todo momento es básico. Gracias por estar aquí y recuerda, RESPIRA.

 

 

 

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